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El petróleo no está contando toda la historia: la crisis energética se desplaza a los combustibles refinados

Las Claves:

  • El mercado mira el Brent alrededor de los 100 dólares y concluye que la crisis energética provocada por la guerra de Irán está contenida. Pero JPMorgan plantea una lectura más incómoda: el shock no ha desaparecido, se está desplazando “hacia abajo en el barril”, desde el crudo hacia los productos refinados —jet fuel, diésel, gasolina y naftas—. Para la industria europea, esta distinción es crítica: el riesgo no es solo pagar más por el petróleo, sino sufrir una presión creciente en transporte, logística, aviación, petroquímica, plásticos, distribución y costes indirectos de suministro.

🔴 Riesgo alto en combustibles refinados
El principal foco de tensión ya no está solo en el precio del crudo, sino en la disponibilidad y precio de productos como jet fuel, diésel y gasolina.

🟠 Presión creciente sobre transporte y logística
El encarecimiento del diésel y del combustible de aviación puede trasladarse rápidamente a fletes, distribución, viajes corporativos, recargos energéticos y costes de proveedores.

🟠 Europa vuelve a estar expuesta por su dependencia de productos importados
Tras la pérdida de flujos rusos, Europa depende más de cadenas alternativas para diésel y jet fuel. JPMorgan ya había señalado que el impacto para Europa sería más de costes y competencia por suministro que de escasez absoluta inmediata.

🟡 El Brent puede infravalorar el estrés real del sistema
Según JPMorgan, los precios del crudo podrían mantenerse alrededor de 100 dólares si las refinerías siguen limitadas, mientras los precios de los productos refinados continúan subiendo.

🟡 Las reservas estratégicas ganan tiempo, pero no eliminan el problema
Los países de la AIE deben mantener reservas equivalentes al menos a 90 días de importaciones netas, pero esa protección no impide tensiones de precio, márgenes de refino ni desajustes entre productos.

 

 

Durante las últimas semanas, buena parte del análisis energético se ha concentrado en una pregunta aparentemente sencilla: si la guerra de Irán ha provocado una de las mayores disrupciones de oferta de petróleo de la historia reciente, ¿por qué el Brent no está bastante más alto?

La respuesta que plantea JPMorgan es relevante porque cambia el foco del problema. El mercado puede estar mirando el termómetro equivocado. El precio del crudo sigue siendo importante, pero no refleja por completo dónde se está descargando la tensión. Según los analistas del banco, el shock está siendo empujado “hacia abajo en el barril”: menos en el petróleo como materia prima agregada y más en los productos refinados que realmente mueven aviones, camiones, barcos, coches, cadenas logísticas y procesos petroquímicos.

Esta distinción es esencial para una empresa industrial. Una fábrica no compra Brent. Compra transporte, materias primas, componentes, envases, servicios logísticos, electricidad, viajes, plásticos, químicos, mantenimiento, distribución y entregas. Por eso, en una crisis energética, el precio del crudo puede ser solo la primera capa. La segunda —a menudo más visible en la cuenta de resultados— aparece cuando se encarecen el diésel, el combustible de aviación, la gasolina, las naftas o los insumos derivados del refino.

La crisis actual tiene un origen claro: el Estrecho de Ormuz. La Agencia Internacional de la Energía recuerda que en 2025 pasaron por esa vía casi 20 millones de barriles diarios de petróleo, incluyendo cerca de 15 millones de barriles diarios de crudo, equivalentes a aproximadamente un tercio del comercio mundial de crudo. La mayor parte de esos flujos se dirigía a Asia, con China e India como grandes destinatarios. Además, existen rutas alternativas por oleoducto desde Arabia Saudí y Emiratos, pero su capacidad disponible —entre 3,5 y 5,5 millones de barriles diarios— no compensa una interrupción amplia y prolongada del corredor.

JPMorgan ya había advertido a finales de marzo de que el sistema energético global estaba pasando de un “shock de flujo” a un problema de agotamiento de existencias. Es decir, la primera fase de la crisis se podía amortiguar con barriles ya cargados, inventarios comerciales, reservas estratégicas y ajustes logísticos. Pero, con el paso de las semanas, el reloj físico del mercado empezaba a imponerse: los barcos tardan días o semanas en llegar, las refinerías necesitan crudo adecuado, los productos refinados no son perfectamente intercambiables y cada región tiene dependencias específicas.

Esa lógica secuencial explica por qué Asia aparece como el primer gran punto de tensión. Reuters ha señalado que, aunque los futuros del crudo han reaccionado con volatilidad a cada titular diplomático o militar, el mercado físico de productos refinados se ha deteriorado de forma más persistente. En abril, las exportaciones asiáticas combinadas de jet fuel, diésel y gasolina cayeron casi 3 millones de barriles diarios frente a la media de los tres meses previos al conflicto.

El caso más llamativo es el combustible de aviación. Según datos de Kpler citados por Reuters, las exportaciones asiáticas de jet fuel bajaron en abril hasta 596.000 barriles diarios, frente a 1,54 millones antes de la guerra. Es decir, apenas un tercio de los niveles previos al conflicto y el mínimo desde que Kpler tiene registros en 2017. El precio del jet fuel en Singapur subió un 70% desde el cierre del 27 de febrero hasta comienzos de mayo.

El diésel también se ha tensado. Reuters indica que el gasoil asiático cotizaba un 55% por encima del nivel anterior a la guerra y que las exportaciones regionales de diésel cayeron en abril a mínimos de nueve años. La gasolina siguió el mismo patrón: las exportaciones asiáticas bajaron a 1,59 millones de barriles diarios desde 2,28 millones en los tres meses previos al conflicto.

Este es el núcleo del problema: una refinería no produce libremente cualquier producto en cualquier cantidad. Puede ajustar rendimientos, calidades, mezclas y procesos, pero siempre dentro de límites técnicos. Si el mercado paga extraordinariamente por jet fuel, las refinerías tienen incentivos para maximizarlo. Pero ese ajuste puede reducir la disponibilidad relativa de otros productos, como diésel, gasolina o naftas. Goldman Sachs ha descrito el mismo mecanismo con una frase muy útil para entender la situación: al resolver el problema del jet fuel, el sistema puede estar creando otros cuellos de botella dentro del propio refino.

Para la industria europea, este matiz no es académico. Europa no solo importa crudo; también importa productos refinados y materias intermedias. Además, desde la guerra de Ucrania y la prohibición de productos petrolíferos rusos, su flexibilidad estructural se ha reducido. JPMorgan ya apuntó que Europa era especialmente vulnerable en diésel y jet fuel por su dependencia de flujos de Oriente Medio tras la pérdida de Rusia como proveedor normalizado.

El mercado, sin embargo, sigue anclado a la referencia psicológica del Brent. Si el barril ronda los 100 dólares, puede parecer que la crisis está contenida. Pero JPMorgan sostiene que esa lectura puede ser engañosa: si las refinerías no pueden aumentar suficientemente sus cargas, el crudo puede permanecer relativamente estable mientras los combustibles finales siguen encareciéndose. De ahí la advertencia del banco sobre la posibilidad de que la gasolina en Estados Unidos alcance los 5 dólares por galón, un riesgo que, según la nota recogida por Bloomberg Law, “ya no puede descartarse”.

La implicación industrial es clara: no basta con seguir el Brent. En las próximas semanas, los indicadores realmente relevantes estarán en los márgenes de refino, los cracks de diésel y jet fuel, los inventarios de productos, los recargos de transporte, los costes de aviación, los precios de naftas y la capacidad de las refinerías europeas y asiáticas para adaptar su producción. Para compras y supply chain, la pregunta no es solo “cuánto cuesta el petróleo”, sino “qué parte del barril se está encareciendo más y dónde impacta en mi cadena de valor”.

Hay además una dimensión temporal. Si la crisis se resuelve rápidamente y el tránsito por Ormuz se normaliza, parte de la tensión podría revertir. Pero si la reapertura es parcial, lenta o políticamente inestable, los inventarios dejarán de actuar como colchón y empezarán a actuar como reloj. La AIE exige a sus países miembros reservas equivalentes al menos a 90 días de importaciones netas, y la Unión Europea exige a sus Estados miembros mantener existencias equivalentes a 90 días de importaciones netas o 61 días de consumo, el valor que sea mayor. Pero las reservas estratégicas no eliminan los diferenciales de precio ni garantizan que el producto correcto esté en el lugar correcto, con la calidad correcta y en el momento correcto.

Para las empresas industriales europeas, el aprendizaje operativo es inmediato. Primero, conviene revisar la exposición directa e indirecta a diésel, transporte terrestre, marítimo y aéreo. Segundo, hay que vigilar contratos con cláusulas de revisión energética o recargos de combustible. Tercero, es recomendable anticipar tensiones en proveedores intensivos en logística, plásticos, químicos, embalaje, distribución internacional o componentes con cadenas largas. Cuarto, en categorías críticas, la conversación con proveedores debe pasar del precio spot al aseguramiento de suministro, ventanas de entrega, alternativas logísticas y flexibilidad contractual.

El petróleo, en definitiva, puede estar enviando una señal incompleta. El Brent alrededor de 100 dólares no significa que el sistema energético esté equilibrado. Puede significar que la tensión se ha desplazado a otra parte: a los productos refinados, los márgenes, los inventarios y los cuellos de botella físicos. Y esa es precisamente la zona donde la macroeconomía empieza a convertirse en coste industrial.

La conclusión es sencilla: en esta crisis, mirar solo el barril puede ser llegar tarde. El verdadero estrés puede estar viajando ya en camión, barco, avión y contenedor.

Fuentes: JPMorgan, Bloomberg Law, Reuters, Agencia EFE, Agencia Internacional de la Energía

Foto: aleksandr-popov-Xbh_OGLRfUM-unsplash

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