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El zinc que sobra sobre el papel y empieza a faltar donde importa

Las claves

El mercado del zinc está enviando una señal incómoda. Las estadísticas globales todavía muestran 120.000 toneladas de superávit de metal refinado en el primer semestre, pero el zinc de la London Metal Exchange ha alcanzado máximos de cuatro años, los inventarios disponibles son escasos y las fundiciones compiten por conseguir concentrado hasta aceptar condiciones de tratamiento negativas. La contradicción sólo es aparente: el problema no está todavía en la demanda final de zinc, sino mucho antes, en la mina, en el concentrado y en dónde se encuentra físicamente el metal disponible.

Resumen ejecutivo

  • 🔴 La oferta minera decepciona. La producción mundial de zinc en mina cayó un 2,6% en el primer semestre, cuando a comienzos de año todavía se esperaba crecimiento. Antamina, Garpenberg y Red Dog están entre las grandes operaciones que han producido menos.
  • 🔴 La señal más extrema está en el concentrado. Las treatment charges —lo que cobra una fundición por transformar concentrado en metal— han llegado a ser negativas: las fundiciones están, en la práctica, pagando una prima para asegurarse materia prima.
  • 🟠 China y Occidente cuentan historias diferentes. La producción refinada china aumentó un 5,9% en el semestre; fuera de China cayó un 3,4%. China también incrementó un 8,3% sus importaciones de zinc contenido en concentrados.
  • 🟢 No existe todavía una escasez global de zinc refinado. ILZSG calcula un superávit de 120.000 toneladas en enero-junio, y la demanda mundial sólo creció un 0,6%. Esa es precisamente la razón para no confundir la actual tensión con una crisis inevitable.

El mercado que no debía tensionarse

El zinc no parecía candidato a convertirse en uno de los metales más incómodos de 2026.

La demanda mundial avanza con moderación. La construcción china continúa lejos de sus mejores años y, todavía en abril, el International Lead and Zinc Study Group —ILZSG— esperaba que la producción minera mundial creciera ligeramente durante 2026. La organización proyectaba además un mercado de metal refinado prácticamente equilibrado, con un pequeño déficit anual de apenas 19.000 toneladas frente a unos 14 millones de toneladas de consumo.

El mercado ha decidido mirar otra cosa.

El zinc a tres meses de la London Metal Exchange llegó la pasada semana a 3.990 dólares por tonelada, máximo de cuatro años. Los inventarios registrados se situaban en 100.525 toneladas y cerca de un tercio estaba ya marcado para retirada. Más reveladora todavía era la prima del metal disponible inmediatamente: el contado llegó a cotizar más de 230 dólares por tonelada por encima del contrato a tres meses, una señal difícil de compatibilizar con la idea de un mercado holgadamente abastecido.

Andy Home, especialista en metales de Reuters, resume la paradoja de forma especialmente interesante: el cobre puede enfrentarse a un déficit estructural en el futuro, pero el zinc está sufriendo el squeeze ahora. Su advertencia va más allá de una anomalía financiera: si continúa deteriorándose la oferta de mina, la actual tensión puede transformarse en un problema estructural para los compradores occidentales.

Para entender por qué, hay que abandonar por un momento el precio del zinc y subir varios escalones por su cadena de suministro.

La sorpresa está bajo tierra

El primer cambio importante ha ocurrido en las minas.

Tras tres años consecutivos de caída, la producción mundial se recuperó un 4,8% en 2025. La expectativa era que esa recuperación continuara, aunque más lentamente. En abril, ILZSG estimaba todavía un crecimiento del 0,3% para 2026.

Los datos reales del primer semestre cuentan otra historia.

La producción minera mundial cayó un 2,6%.

No existe una única gran interrupción. Es precisamente la acumulación la que importa. Antamina, en Perú, y Red Dog, en Alaska, atraviesan zonas de menor ley mineral; Garpenberg, en Suecia, tuvo que modificar sus planes después de actividad sísmica; Australia perdió producción con el cierre de Lady Loretta y otras explotaciones han sufrido inundaciones, mantenimiento o incidencias operativas. ILZSG señala además descensos en Bolivia, China, Irlanda y Türkiye.

Shanghai Metals Market llegó a una conclusión todavía más severa analizando una muestra de 17 grandes compañías mineras fuera de China: su producción conjunta de concentrado cayó un 8,9% interanual durante el primer semestre.

Hay excepciones importantes. Kipushi, en República Democrática del Congo, continúa aumentando producción y Portugal ha recuperado zinc en Aljustrel. Estos nuevos volúmenes demuestran por qué no es correcto presentar el escenario como una inevitable escasez mundial. Pero por ahora no han compensado completamente las pérdidas del resto del sistema.

Y el mercado donde mejor se observa este desequilibrio no es el LME.

Son las fundiciones.

Cuando una fundición paga por poder trabajar

Una mina produce concentrado de zinc. La fundición compra ese material y lo convierte en zinc refinado. Tradicionalmente, el minero paga a la fundición una treatment charge o TC por realizar ese procesamiento.

Cuanto más concentrado existe, mayor poder de negociación tiene la fundición y más elevada suele ser esa tarifa.

Ahora sucede lo contrario.

La competencia por conseguir materia prima ha llevado las TCs spot de concentrado importado en China a territorio profundamente negativo. Fastmarkets registró ya a finales de mayo un rango de -70 a -30 dólares por tonelada, y posteriormente las condiciones llegaron a deteriorarse todavía más. Datos recogidos durante el verano mostraban niveles próximos a -100 dólares y más.

Una TC negativa produce una imagen difícil de olvidar: el activo industrial existe, pero falta suficiente materia prima para alimentarlo.

No es únicamente un problema chino. Fastmarkets recoge también tensiones de abastecimiento de concentrado en fundiciones coreanas. Y el propio proveedor de precios acaba de crear nuevas evaluaciones específicas de TCs para compradores chinos precisamente porque las condiciones entre fundiciones y traders se están diferenciando cada vez más.

Las consecuencias económicas son importantes. El ingreso tradicional de una fundición por transformar concentrado desaparece e incluso se vuelve negativo.

Pero aquí aparece otra matización que evita simplificar en exceso la situación.

Las fundiciones obtienen también ingresos del ácido sulfúrico, plata y otros subproductos. Fastmarkets señala que el buen comportamiento del ácido sulfúrico ha permitido hasta ahora a algunas instalaciones chinas soportar condiciones que, de otra manera, resultarían mucho más difíciles. Nexa Resources confirma la misma dinámica: pese a terminar el segundo trimestre con TCs spot en torno a -109 dólares por tonelada, los créditos procedentes de subproductos han ayudado a preservar márgenes.

Por tanto, unas TCs extremadamente negativas no significan que mañana tengan que cerrar las fundiciones.

Significan que el sistema está trabajando bajo una presión económica muy poco habitual.

China vuelve a ser la pieza decisiva

La segunda gran particularidad del zinc de 2026 es geográfica.

La producción mundial de zinc refinado aumentó un 1,3% en el primer semestre. Vista aisladamente, la cifra parecería tranquilizadora.

Pero prácticamente toda la fortaleza procede de China.

La producción china creció un 5,9%. Fuera del país cayó un 3,4%, con descensos en Europa, Japón, Kazajistán, México y Perú. Al mismo tiempo, China aumentó un 8,3% sus importaciones de zinc contenido en concentrados hasta 1,324 millones de toneladas.

El país está, por tanto, haciendo dos cosas simultáneamente: capturando una parte creciente del concentrado disponible y aumentando su producción de metal refinado.

Éste es probablemente el elemento de mayor importancia estratégica.

El mundo puede tener suficiente zinc en términos agregados y, al mismo tiempo, Occidente encontrarse con un mercado mucho más incómodo si una proporción creciente del metal disponible se concentra en China.

Ya hemos visto el mecanismo funcionando.

Durante agosto, exportaciones chinas hacia almacenes LME en Hong Kong ayudaron a aliviar el squeeze de Londres. China, tradicionalmente importadora de zinc refinado, ha empezado a convertirse puntualmente en proveedor del resto del mercado.

La disponibilidad occidental empieza así a depender no sólo de cuánto zinc produce el mundo, sino también de si los incentivos de precio son suficientes para atraer metal chino hacia los mercados internacionales.

¿Escasez estructural o tensión temporal?

Aquí conviene separar la señal de la conclusión.

Hay argumentos para pensar que el mercado puede normalizarse.

ILZSG todavía registró 120.000 toneladas de superávit de zinc refinado durante el primer semestre, con inventarios globales reportados aumentando 92.000 toneladas. La demanda creció únicamente un 0,6% y permaneció prácticamente estable en Europa.

Además, nuevas minas como Kipushi continúan aumentando producción y los elevados precios del metal mantienen rentables a gran parte de los productores. Wood Mackenzie estima que los productores de zinc seguirán generando caja incluso en la parte alta de la curva global de costes, una circunstancia que favorece que la oferta termine respondiendo.

Ésa es la parte tranquilizadora.

La menos cómoda es que el superávit de metal refinado no está donde el mercado lo necesita, mientras que la escasez de concentrado se encuentra mucho más arriba en la cadena y tarda más tiempo en resolverse.

Una fundición puede aumentar rápidamente su producción si consigue materia prima. Conseguir más mineral exige que las minas existentes recuperen ley y producción o que nuevos proyectos entren en operación. Eso lleva bastante más tiempo.

Por eso el debate del zinc no debería reducirse a si el mercado global está hoy en superávit o déficit.

La pregunta más interesante es otra:

¿puede la nueva producción minera crecer suficientemente rápido como para alimentar la capacidad mundial de fundición antes de que la presión sobre sus márgenes obligue a reducir producción fuera de China?

Esa pregunta todavía no tiene respuesta.

Por qué importa para una empresa industrial

Alrededor del 60% del zinc mundial se utiliza para proteger el acero frente a la corrosión mediante galvanizado. Su exposición industrial se extiende por automóvil, construcción, infraestructuras, tuberías, equipos eléctricos, maquinaria y multitud de componentes.

Muchas empresas, por tanto, no compran zinc directamente. Lo compran incorporado en acero galvanizado, piezas, aleaciones o componentes.

Eso hace especialmente importante observar no sólo la cotización LME.

Si la tensión persiste, puede aparecer a través de primas físicas, disponibilidad del metal, costes de galvanizado, revisión de fórmulas de proveedores o diferencias regionales entre Europa y Asia.

Para la gestión de las compras, la señal actual aconseja sobre todo anticipación, no alarma.

El mercado no está diciendo que vaya a faltar zinc de forma inmediata. Está mostrando que el margen de seguridad en una parte fundamental de la cadena —el concentrado y las fundiciones occidentales— se está reduciendo con rapidez.

Y quizá ésta sea la similitud más interesante con otros mercados de materias primas que estamos observando.

La vulnerabilidad no aparece necesariamente cuando el mundo se queda sin un recurso.

A menudo aparece antes: cuando el recurso existe, pero no está en el lugar, la forma o el momento en que la industria lo necesita.

El zinc empieza a ofrecer una demostración especialmente clara de esa diferencia.

Qué vigilar ahora

El próximo dato relevante llegará pronto. ILZSG tiene prevista la publicación de sus nuevas estadísticas mensuales el 23 de septiembre. Será especialmente importante comprobar si la producción minera empieza a recuperarse, si continúa aumentando la producción china y si el superávit de metal refinado consigue finalmente traducirse en una mayor disponibilidad fuera de China.

Mientras tanto, las señales más útiles seguirán estando probablemente en tres lugares: inventarios LME, tratamiento de concentrados y exportaciones chinas de metal refinado.

Son, hoy, mucho más informativas que el precio por sí solo.

Fuentes: International Lead and Zinc Study Group (ILZSG), London Metal Exchange (LME), Reuters / Andy Home, Fastmarkets, Shanghai Metals Market (SMM), Wood Mackenzie, Nexa Resources e International Zinc Association.

Foto: mihail-tregubov-WYTMdCBrBok-unsplash

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