La clave:
- Hace más de una década, gigantes mineros como BHP lanzaron una advertencia que muchos consideraron lejana: el mercado del cobre se dirigía hacia un déficit masivo de 10 millones de toneladas . Hoy, esa proyección ha dejado de ser una amenaza teórica para convertirse en una realidad inminente. El mercado global del metal rojo se enfrenta a una tormenta perfecta: una demanda estructural que se acelera frente a una oferta que lucha, literalmente, por salir de la tierra.
La nueva era de la demanda: Más allá de los coches eléctricos
A menudo, cuando pensamos en el cobre, pensamos en cables y construcción. Sin embargo, la narrativa de la demanda ha evolucionado drásticamente. El informe de Truth Below Ground (TBG) identifica que el motor principal sigue siendo el crecimiento demográfico y económico: simplemente por el aumento de población y PIB, el mundo necesitará más de un millón de toneladas adicionales cada año hasta 2030, incluso antes de considerar la transición verde .
Pero el verdadero cambio de paradigma proviene de la transformación del sistema energético. Estamos pasando de un sistema intensivo en combustibles a uno intensivo en metales . La matemática es simple e implacable: cada megavatio de capacidad renovable instalada consume hasta el doble de cobre que una planta de energía fósil .
A esto se suma un invitado voraz e inesperado: la Inteligencia Artificial. Los centros de datos, necesarios para procesar nuestra nueva realidad digital, se han convertido en infraestructuras críticas hambrientas de cobre para su alimentación y refrigeración . Se estima que, entre 2025 y 2030, los centros de datos añadirán más demanda al sistema que muchas industrias tradicionales, consumiendo entre 200,000 y 400,000 toneladas extra anualmente .
El muro de la oferta: Corriendo para quedarse en el mismo sitio
Si la demanda crece, ¿por qué no simplemente abrimos más minas? Aquí es donde reside el corazón del problema: la geología y la burocracia no cooperan.
La industria minera se enfrenta a un deterioro constante en la calidad de sus activos. Las leyes del mineral (la concentración de cobre en la roca) han caído a un ritmo del 1.8% anual . Ya hemos extraído lo “fácil”; lo que queda es de menor calidad, está a mayor profundidad y es más costoso de procesar . Esto significa que, aunque las empresas inviertan lo mismo, obtienen menos metal.
Además, el ritmo de descubrimientos ha colapsado. Mientras que a principios de siglo se encontraban entre 15 y 20 yacimientos nuevos al año, en la última década esa cifra ha caído a apenas 3 o 4 . Y aunque encontremos cobre hoy, poner una mina en marcha es una odisea que toma entre 13 y 17 años desde el descubrimiento hasta la primera producción .
Incluso el reciclaje, que a menudo se cita como la solución, no será suficiente. Aunque se proyecta que la chatarra crezca un 7% anual, esto solo aliviará la presión, no cerrará la brecha .
La matemática del déficit
Al cruzar estas tendencias, el resultado es un desequilibrio estructural profundo. Según las estimaciones de TBG, para el año 2030, el mundo enfrentará una necesidad acumulada de 8.63 millones de toneladas adicionales de cobre . Sin embargo, la oferta nueva —sumando minas nuevas, expansiones y reciclaje— solo podrá aportar 2.82 millones de toneladas en el mismo periodo .
Esto nos deja ante un déficit acumulado de 5.81 millones de toneladas para el final de la década . Y es importante notar que este cálculo es conservador: excluye deliberadamente el potencial explosivo de la India, cuyo consumo per cápita sigue siendo anómalamente bajo comparado con economías similares y que podría añadir millones de toneladas adicionales a la ecuación .
El precio como único regulador
Cuando la oferta física no puede alcanzar a la demanda, el único mecanismo de ajuste que queda es el precio. Para incentivar la producción de yacimientos marginales y costosos, el precio del cobre debe subir a niveles que hagan viables estos proyectos .
No estamos ante una escasez temporal por una huelga o un problema climático puntual. Estamos ante un cambio estructural. En este contexto, es razonable esperar que el cobre cotice en rangos de precios estructuralmente más altos durante el medio y largo plazo, convirtiéndose en uno de los activos más críticos de la economía global en la próxima década .
Tienes acceso al documento completo en el siguiente link:
TruthBelowGround_copper_report_2H2025
Fuente: informe “Global Copper Market Outlook 2H 2025” de Truth Below Ground
Foto: calitore-xPVUA7Jrl58-unsplash
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