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La energía renovable, gran vencedora de la nueva política china

Las claves:

  • Esta semana se ha iniciado la 14ª Asamblea Popular Nacional de China
  • Li Qiang ha fijado un objetivo de crecimiento para 2023 de en torno al 5%
  • El principal riesgo asociado a la reapertura de China es que añadirá renovadas presiones inflacionistas a nivel global
  • El presupuesto militar se incrementará un 7,2% en 2023
  • La gran vencedora de la nueva política del Partido Comunista es la energía renovable, encabezada por la solar. Solo en 2023, China espera instalar entre 95 y 120 GW de capacidad fotovoltaica, en torno a la mitad de los registros mundiales.
  • Entre los retos pendientes de abordar destaca el imparable declive de la natalidad
  • La otra gran tarea pendiente es la de “expandir el acceso a los mercados financieros” a los inversores extranjeros

 

 

 

Esta semana se ha iniciado la 14ª Asamblea Popular Nacional de China , que se extenderá hasta el próximo 13 de marzo y servirá para exponer las líneas maestras de la nueva legislatura hasta 2028. Ante cerca de 3.000 miembros del partido, Xi Jinping se consagrará en un inédito tercer mandato.

En materia económica, el próximo primer ministro Li Qiang ha fijado un objetivo de crecimiento para 2023 de en torno al 5%. Supone, a priori, un desafío menor para el gobierno, toda vez que quiere limitar el déficit fiscal en el 3% y no tener que adoptar estímulos a gran escala.

 

Gráfico con la evolución del PIB interanual en China, desde 2002.

 

En perspectiva, supone el menor ritmo de crecimiento proyectado en más de tres décadas. Se quiere así evitar divergencias como las del año pasado, en que el PIB avanzó a penas un 3% condicionado por el impacto de los confinamientos, muy lejos del objetivo marcado.

 

Gráfico con la evolución comparativa de los objetivos de crecimiento fijados por el gobierno chino y el avance real del PIB interanual, desde 2005.

 

Pese al enfoque más conservador adoptado por Pekín, cabe destacar que 2023 está llamado a ser un año difícil para el resto de principales economías mundiales. El avance de China, por lo tanto, será un bálsamo en un contexto general marcado por el estancamiento.

 

Gráfico con el impacto sobre el PIB mundial del desempeño las principales economías, con carácter trimestral y entre 2023 y 2024.

El principal riesgo asociado a la reapertura de China es que añadirá renovadas presiones inflacionistas a nivel global. A diferencia de los tiempos de la política de Covid-0, sin embargo, éstas no se trasladarán a la cadena de suministro sino a las materias primas y el crecimiento.

 

Gráfico con el impacto inflacionario previsto de la reapertura de China en las principales economías del mundo, desglosado en función de la cadena de suministro, las materias primas y el crecimiento.

 

Para conseguir sus metas, el Partido Comunista chino lo fía casi todo a la reactivación del consumo. Y es que tal y como pasó en Europa o Estados Unidos, tras la pandemia el nivel de ahorro se ha incrementado, lo que invita a pensar en un mayor gasto en bienes y servicios.

 

Gráfico con la evolución de la contribución del consumo en el PIB chino, desde el 2000.

 

Tal es así que desde la irrupción de la Covid-19, pero muy especialmente durante 2022, los depósitos a tipo fijo de los ciudadanos chinos se han incrementado exponencialmente ante la falta de alternativas de inversión.

 

Gráfico con la evolución mensual del capital invertido en los depósitos tanto de tipo fijo como variable en China, desde 2016.

 

Aún así, no es oro todo lo que brilla. Y es que comparativamente hablando, los ingresos disponibles de los hogares son claramente inferiores a los registrados tanto en Estados Unidos como en la Unión Europea tras consumarse la reapertura.

 

Gráfico con la comparativa de los ingresos disponibles de los hogares en Estados Unidos, la Unión Europea y China, en términos porcentuales y absolutos, en el momento de reabrir las economías tras la pandemia.

 

Otro tema sensible es el presupuesto militar. Se incrementará un 7,2% en 2023, la mayor alza interanual desde 2019, y reafirma una dinámica que venía ya dándose en la última década, en la que dicha partida superaba ampliamente al crecimiento económico registrado.

Gráfico con la evolución comparativa del gasto militar y el crecimiento del PIB en China, desde 2014.

 

En cualquier caso no debería de sorprender, pues en el discurso de Xi Jinping en la inauguración del 20º Congreso del Partido Comunista chino, celebrado en Pekín en octubre del año pasado, las menciones a la seguridad superaron por vez primera a las referencias económicas.

 

Gráfico con la evolución comparativa de las menciones de "seguridad" y "economía" en los discursos inaugurales del Partido Comunista Chino, desde 1956.

 

La espinosa cuestión del ladrillo tampoco pasará inadvertida estos días. Durante décadas el motor de crecimiento del país, el sector inmobiliario deberá seguir purgándose. Y es que en vísperas del colapso de Evergrande, acaparaba el 76% del valor de todos los activos de China.

 

Gráfico con la comparación del peso de los bonos, las acciones y la vivienda en el mix de activos de China, Japón y Estados Unidos, en 2021.

 

Todavía hoy, pese a la larga travesía por el desierto a la que se ha sometido al sector, el peso de la construcción sobre el PIB excede a todos sus comparables, tanto entre países emergentes como desarrollados.

 

Gráfico con la comparación del peso del sector de la construcción sobre el PIB de distintos países del mundo.

En febrero se registraron los primeros brotes verdes en la venta de viviendas tras 20 meses de caídas ininterrumpidas. Pero el gobierno ya ha advertido que no permitirá la expansión no regulada del sector, para evitar revivir fantasmas del pasado.

 

Gráfico con la evolución de las ventas interanuales de viviendas en China, desde enero de 2021.

 

Por último, la seguridad energética y alimentaria han sonado con fuerza en estos primeros compases del cónclave. En la planificación quinquenal, el gobierno quiere pisar el acelerador para dotar de mayor autonomía estratégica a China para no depender tanto de terceros.

 

Gráfico con la comparativa del uso de palabras y términos clave en los informes de los principales funcionarios chinos en las Comisiones de Reforma y Desarrollo Nacional, entre 2021 y 2023.

 

En materia alimentaria Pekín quiere incrementar la producción de granos en 50 millones de toneladas (mt). En 2022 las cosechas generaron 686.55 mt. De consumarse, China agrandaría más todavía su hegemonía como granero mundial al acaparar más de la mitad de los stocks.

 

Gráfico con la evolución de la cuota de mercado de China con respecto a los stocks globales de maíz, arroz, trigo y soja, desde 2011.

 

En cuanto a la energía, si bien el frenesí por el abastecimiento de carbón parece haber tocado techo, el consumo del gigante asiático seguirá expandiéndose -aunque de forma tímida- en los próximos años.

 

Gráfico con la evolución comparativa del consumo de carbón entre varios países y regiones del mundo, desde el 2000.

 

Pese a ello, la gran vencedora de la nueva política del Partido Comunista es la energía renovable, encabezada por la solar. Solo en 2023, China espera instalar entre 95 y 120 GW de capacidad fotovoltaica, en torno a la mitad de los registros mundiales.

 

Gráfico con la proyección de la capacidad instalada acumulativa de las distintas fuentes de energía en China, hasta 2050.

 

De hecho ya en estos momentos, pese a ser el principal agente contaminante global, China lidera la transición energética sin oposición, e invierte más que el resto de países del mundo juntos en fuentes renovables y movilidad eléctrica.

 

Gráfico con la comparativa del gasto de los principales países en la Transición Energética, desglosado en las distintas partidas, con datos de 2022.

 

Entre los retos pendientes de abordar destaca el imparable declive de la natalidad, en línea con otras economías avanzadas. Pese a eliminar la política del hijo único en noviembre de 2013, el país no ha logrado revertir la tendencia y en 2022 perdió población por vez primera.

 

Gráfico I: evolución de los índices de natalidad y mortalidad en China desde 2012.
Gráfico II: evolución del tamaño de las familias en China, desde 2003.

 

Sobre la mesa está la controvertida medida de extender la edad de jubilación, que actualmente está establecida en los 60 años para los hombres y los 55 años para las mujeres. Aún así, no sería más que un parche para ganar tiempo, sin resolver el problema subyacente.

 

Gráfico con la evolución de la población china en edad de trabajar, con las proyecciones a futuro en función de si se extiende o no la edad de jubilación, entre 2010 y 2050.

 

La otra gran tarea pendiente es la de “expandir el acceso a los mercados financieros” a los inversores extranjeros, en palabras del futuro primer ministro Li Qiang. No es un anuncio menor, pues desde 2020 el Estado ha recuperado terreno e intervenido en multitud de sectores.

 

Gráfico con la evolución del peso entre el capital privado y el estatal entre las 100 mayores compañías públicas del país, desde 2010.

 

De seguir con la dinámica actual, se ahuyentará al capital foráneo, lo que acabará redundando en una menor inversión. A la vista de los fieles con los que se ha rodeado Xi Jinping para la próxima legislatura, el panorama es bastante negro.

 

Gráfico con el desglose de los perfiles de los principales funcionarios que han acompañado a los últimos presidentes de China, en función de si tenían un perfil más pro-mercado o pro-estado.

 

Pese a los muchos interrogantes habidos y por haber, una cosa sí es segura. Xi Jinping ha purgado cualquier atisbo de oposición, y no se va a ir a ninguna parte. Ni siquiera la alargada sombra de Mao Zedong eclipsa ya al líder supremo. El tiempo ha dejado de correr.

 

Fuente: Aleix Amorós

Fuente: : christian-lue/ Unsplash

 

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