Amaia Ramos, CEO de ATEGI, ha participado hoy en el Encuentro Informativo organizado por Europa Press bajo el título “La electrificación, una oportunidad para la industria”, un foro en el que se abordaron los principales retos que afronta el tejido productivo europeo en el actual contexto de transición energética.
El desafío de la competitividad energética europea
Uno de los ejes centrales del debate fue la posición competitiva de Europa frente a bloques como Estados Unidos o China. La energía se ha convertido en un factor estructural de competitividad industrial y la diferencia de costes entre regiones condiciona decisiones de inversión, localización y crecimiento.
España cuenta con un enorme potencial renovable que podría situarla entre los países con menor coste de generación eléctrica. Sin embargo, el precio final que afrontan las empresas incorpora peajes, cargos, tasas e impuestos que elevan el coste total y diluyen parte de esa ventaja estructural. En este punto, Amaia Ramos subrayó que el reto no es únicamente producir energía más barata, sino lograr que ese menor coste de generación se traslade efectivamente a la industria. Para aquellas empresas que operan 24/7 o en las que la energía representa un insumo crítico dentro de su estructura de costes, este aspecto resulta determinante. De ahí la necesidad de avanzar en la revisión de cargas regulatorias y en una mayor agilidad administrativa que permita reforzar la competitividad real del tejido productivo.
Eficiencia: el primer paso imprescindible
Antes de hablar de sustitución tecnológica o de nuevas inversiones, Amaia Ramos situó la eficiencia energética como punto de partida ineludible. “La energía más barata es la que no se consume”, afirmó, recordando que la optimización de procesos, la reducción de consumos innecesarios y la planificación estratégica del uso energético deben constituir la base de cualquier proceso de electrificación.
Desde esta perspectiva, la transición energética no puede entenderse únicamente como un cambio de fuente energética, sino como una transformación integral del modelo industrial que exige análisis, planificación y cultura de mejora continua.
Renovables e intercooperación: un modelo compartido
En el ámbito de la generación renovable, Amaia Ramos ha destacado que ATEGI ha impulsado proyectos vinculados a la aerotermia y a la generación fotovoltaica. En este último ámbito, junto con 17 cooperativas, ha invertido en dos parques fotovoltaicos en Guadalajara, desarrollando un modelo basado en la intercooperación, uno de los principios fundamentales del Grupo Mondragón.
Estos proyectos no se conciben únicamente como activos de generación, sino como una plataforma de aprendizaje y evolución. Permiten analizar nuevas posibilidades de gestión energética, explorar el potencial del almacenamiento y avanzar en modelos de optimización que refuercen la autonomía y la resiliencia industrial. Se trata de una apuesta que combina inversión, sostenibilidad y generación de conocimiento aplicado.
Seguridad de suministro y flexibilidad: el papel del SRAD
La seguridad de suministro fue otro de los asuntos destacados en el encuentro. En este contexto se abordó el SRAD, el Servicio de Respuesta Activa de la Demanda, un mecanismo que remunera a las empresas que reducen voluntariamente su consumo cuando el operador del sistema lo requiere para garantizar la estabilidad de la red.
Amaia Ramos explicó que en 2025 este mecanismo ya se ha activado en algunas de las empresas gestionadas por ATEGI, con una experiencia positiva. Este tipo de instrumentos transforma la gestión de la demanda en una oportunidad estratégica, especialmente cuando se combina con soluciones de almacenamiento como baterías, que permiten adaptar consumos a las señales del sistema y mejorar la capacidad de respuesta ante situaciones de tensión. En este marco también se apuntó el potencial del biogás como vector complementario dentro del mix energético industrial, ampliando las alternativas disponibles para reforzar la seguridad y la competitividad.
Innovación europea: el reto de la aplicación industrial
El debate incorporó además una reflexión de fondo sobre la capacidad innovadora europea. Europa genera un volumen significativo de patentes en electrificación y tecnologías energéticas, pero la adopción industrial no avanza al mismo ritmo. Reducir la distancia entre innovación y aplicación práctica constituye un desafío clave para que la transición energética se traduzca en competitividad real y en fortalecimiento del tejido productivo.
La participación de ATEGI en este foro reafirma su compromiso con una transición energética que combine eficiencia, renovables, flexibilidad y un marco regulatorio competitivo. La electrificación no es únicamente un cambio tecnológico, sino un proceso estratégico que exige visión de largo plazo y cooperación empresarial para convertir el reto energético en una auténtica oportunidad industrial.
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