La clave:
- La gran paradoja del cobre en 2026: existe metal acumulado y la demanda china se ha enfriado, pero cada vez resulta más difícil encontrar el mineral, financiar nuevas minas y aumentar la producción. El déficit estructural aún no aparece plenamente en las estadísticas. Ya se observa en las fundiciones, en los grandes proyectos retrasados y en el tiempo que el mundo ha dejado de tener.
El cobre se mueve en torno a los 13.400–13.500 dólares por tonelada, cerca de máximos históricos, después de haber superado los 14.000 dólares durante algunos episodios de 2026. Sin embargo, los almacenes visibles están elevados, China ha reducido compras y los principales organismos todavía proyectan pequeños excedentes de cobre refinado.
Parece una contradicción. No lo es.
El mercado dispone actualmente de cátodos, pero empieza a quedarse sin suficientes concentrados, sin nuevas minas preparadas y sin capacidad para sustituir rápidamente las interrupciones. La diferencia es esencial: puede existir un superávit coyuntural de cobre refinado y, al mismo tiempo, un déficit estructural de capacidad minera.
El cobre no está escaseando todavía de forma generalizada. Lo que escasea es algo más difícil de fabricar: oferta futura fiable.

🟢 COLCHÓN A CORTO PLAZO — Inventarios y menor demanda china: el metal acumulado en Estados Unidos y las previsiones de excedente pueden contener los precios durante algunos trimestres.
🟠 TENSIÓN CRECIENTE — Concentrados, fundiciones y grandes minas: las tarifas de tratamiento han caído a cero o se han vuelto negativas, mientras Grasberg y Kamoa-Kakula continúan muy por debajo de sus antiguos planes.
🔴 DÉFICIT ESTRUCTURAL — Electrificación, redes, IA y defensa: la cartera actual de proyectos mineros solo cubriría alrededor del 70% de las necesidades primarias de 2035, según la Agencia Internacional de la Energía.
2026 no es todavía el año del déficit. Es el año en que empieza a verse el problema
La última previsión del International Copper Study Group —ICSG— estima para 2026 un pequeño superávit mundial de cobre refinado de 96.000 toneladas y otro de 377.000 toneladas en 2027. Goldman Sachs calcula un excedente mayor, de 490.000 toneladas, mientras Macquarie sitúa el de 2026 en unas 262.000 toneladas.
No existe, por tanto, consenso sobre un déficit inmediato.
Macquarie es especialmente crítica con la narrativa más alcista. Calcula que los inventarios visibles han aumentado en más de 870.000 toneladas desde comienzos de 2025: 444.000 toneladas durante el pasado año y otras 429.000 en 2026. A ello suma unas 550.000 toneladas que podrían encontrarse fuera de los mercados organizados en Estados Unidos.
Parte de esa acumulación no responde a una demanda industrial excepcional, sino a las distorsiones creadas por la política arancelaria estadounidense. Comerciantes y consumidores han trasladado enormes cantidades de metal hacia Estados Unidos para anticiparse a posibles gravámenes, inflando las existencias de COMEX y reduciendo temporalmente la disponibilidad en otras regiones. A finales de mayo, los almacenes aprobados por COMEX contenían cerca de 575.000 toneladas, más de seis veces el volumen registrado cuando comenzó la investigación comercial estadounidense.
China tampoco está validando por ahora los precios más altos. Sus importaciones se redujeron un 25% interanual durante enero y febrero, mientras sus exportaciones de cobre refinado pasaron de 49.000 a 172.000 toneladas. A estos precios, compradores y fabricantes chinos están reduciendo inventarios, sustituyendo material cuando es posible y esperando mejores condiciones.
Esta realidad explica la cautela de Macquarie: el banco considera que la subida reciente ha estado impulsada tanto por posicionamiento financiero, cobertura de cortos y movimientos arancelarios como por una escasez física inmediata. Ha elevado su previsión media para 2026 a 13.165 dólares por tonelada, pero todavía contempla una corrección hacia los 11.000 dólares durante 2027.
El mensaje no debería ser que Macquarie niega la tesis del cobre. La desplaza en el tiempo. El propio banco mantiene que la demanda crecerá más rápido que la producción refinada hasta 2030 y ha elevado su precio de equilibrio de largo plazo.
El verdadero déficit ya aparece en el concentrado
La mejor señal de tensión no está actualmente en los almacenes de cátodos. Está en el material que alimenta las fundiciones.
Las fundiciones compran concentrado a las minas y reciben una tarifa por transformarlo en cobre refinado. Cuando hay abundancia de concentrado, esas tarifas suben. Cuando escasea, las minas ganan poder de negociación y las tarifas caen.
En 2024, la referencia anual de tratamiento y refino se situaba en 80 dólares por tonelada y ocho centavos por libra. Descendió a 21,25 dólares y 2,125 centavos en 2025. En 2026, la referencia ha caído a cero y las tarifas spot llevan meses en negativo: algunas fundiciones están pagando, en la práctica, por acceder al concentrado.
Esta es probablemente la señal más importante de todo el mercado.
China amplió su capacidad de fundición mucho más deprisa que la producción minera mundial. Su cobre refinado creció un 8% en 2025, hasta 14,72 millones de toneladas, mientras la producción minera mundial apenas aumentó un 1%. China produce ya aproximadamente la mitad de todo el cobre refinado del planeta.
El ICSG prevé que la producción minera solo avance un 1,6% en 2026 y que la producción de cobre refinado crezca apenas un 0,4%, pese a toda la nueva capacidad instalada. El límite no son las plantas de procesamiento: es la disponibilidad de mineral para alimentarlas.
Las fundiciones más modernas pueden compensar parcialmente la desaparición de las tarifas de tratamiento mediante la recuperación de oro, plata y ácido sulfúrico. Las instalaciones más antiguas, especialmente fuera de China, afrontan una posición mucho más frágil. Algunas necesitarán ayudas, cerrarán o perderán cuota frente a las plantas asiáticas.
Europa puede encontrarse así ante una doble vulnerabilidad: depender del mineral importado y perder parte de su capacidad occidental de transformación.
Las grandes minas que debían aportar crecimiento están aportando retrasos
La minería del cobre siempre ha estado expuesta a inundaciones, derrumbes, problemas geotécnicos, energía insuficiente y conflictos políticos. El problema actual es que varias disrupciones han coincidido en activos de enorme tamaño.
Macquarie señala que las previsiones agregadas de producción de las 17 mayores mineras han sido reducidas en unas 199.000 toneladas, hasta 13,8 millones. Y esa cifra incorpora ya supuestos relativamente optimistas sobre la recuperación de Grasberg, Kamoa-Kakula y Cobre Panamá.
Grasberg: la recuperación se desplaza a 2027
Antes del grave accidente de 2025, Freeport-McMoRan llegó a plantear una producción aproximada de 771.000 toneladas en 2026. La compañía espera ahora recuperar plenamente la actividad hacia finales de 2027. Benchmark Mineral Intelligence estimó que la interrupción podría retirar cerca de 591.000 toneladas de producción acumulada entre septiembre de 2025 y finales de 2026.
Kamoa-Kakula: una fundición sin suficiente concentrado
Ivanhoe Mines mantiene para 2026 una guía de entre 290.000 y 330.000 toneladas, muy por debajo de las más de 500.000 toneladas que se esperaban antes de las inundaciones y los problemas geotécnicos de 2025.
El complejo produjo 135.745 toneladas durante el primer semestre y necesita una aceleración importante en la segunda mitad del año para cumplir su objetivo. La recuperación hacia unas 500.000 toneladas anuales se ha trasladado a partir de 2028.
La situación contiene una imagen reveladora del mercado: Kamoa dispone de una nueva fundición con capacidad para 500.000 toneladas anuales, pero solo puede operar aproximadamente al 60% porque no tiene suficiente concentrado propio para alimentarla.
Cobre Panamá: la oferta que existe en las hojas de cálculo
Macquarie supone que Cobre Panamá podrá reiniciarse en el segundo trimestre de 2027 y recuperar una producción aproximada de 385.000 toneladas anuales. Sin embargo, su reapertura continúa dependiendo de decisiones políticas, legales, medioambientales y sociales que no controla el mercado.
Una parte relevante del crecimiento previsto para los próximos años depende, por tanto, de minas que todavía no están operando, no han completado su recuperación o no disponen de autorización política para reabrir.
Ormuz también puede convertirse en un problema para el cobre
La guerra con Irán ha mostrado que el cobre no depende únicamente de las minas. También necesita energía, transporte, reactivos químicos y cadenas logísticas que atraviesan los mismos puntos vulnerables que el petróleo y el gas.
El ácido sulfúrico es esencial para los procesos de lixiviación y extracción por solventes utilizados en Chile, Zambia y República Democrática del Congo. Goldman Sachs calcula que esta tecnología representa cerca del 17% de la oferta mundial de cobre. La interrupción del comercio a través de Ormuz y las restricciones chinas a la exportación de ácido han elevado los costes y amenazado parte de la producción.
Goldman estimó que un problema prolongado podría reducir en unas 125.000 toneladas la producción congoleña de 2026 y poner en riesgo hasta 200.000 toneladas en Chile. La República Democrática del Congo sostiene que, por ahora, los contratos de largo plazo, los inventarios y los suministradores regionales han evitado una interrupción relevante, aunque reconoce plazos más largos y costes superiores.
En Kamoa-Kakula, el ácido sulfúrico alcanzará en julio un precio aproximado de 840 dólares por tonelada, un récord para la operación. La paradoja vuelve a repetirse: una mina de cobre obtiene actualmente una parte extraordinaria de sus ingresos vendiendo el reactivo que otras minas necesitan para producir cobre.
La demanda ya no depende solo del vehículo eléctrico
La tesis tradicional del cobre descansaba en coches eléctricos, renovables y redes. Ahora han aparecido dos nuevos consumidores: la inteligencia artificial y la defensa.
S&P Global calcula que la demanda mundial pasará de aproximadamente 28 millones de toneladas en 2025 a 42 millones en 2040, un incremento del 50%. El crecimiento no depende de una sola tecnología, sino de cuatro motores simultáneos:
- La demanda económica tradicional crecería de 18 a 23 millones de toneladas.
- La transición energética pasaría de 8,5 a 15,6 millones.
- Los centros de datos aumentarían su consumo desde 1,1 hasta 2,5 millones.
- La demanda de defensa podría triplicarse y acercarse al millón de toneladas anual.
Las redes eléctricas son la infraestructura común a todos esos vectores. No puede haber electrificación del transporte, centros de datos, generación renovable, climatización masiva o nuevas fábricas sin redes, transformadores, subestaciones, motores y cableado.
Daniel Yergin, vicepresidente de S&P Global, resume la paradoja: el cobre hace posible la electrificación, pero la velocidad de esa electrificación está convirtiendo al propio cobre en un cuello de botella.
Macquarie introduce un matiz razonable: una parte de la demanda atribuida a la IA podría llegar más lentamente por retrasos en los centros de datos, restricciones de red, oposición local, falta de equipos y una mayor utilización de fibra óptica. Pero incluso su escenario más prudente reconoce que la producción minera crecerá menos que la demanda hasta final de la década.
El debate ya no es si la IA consumirá exactamente 500.000, un millón o dos millones de toneladas. La cuestión relevante es que ha aparecido una demanda que casi nadie incorporaba hace cinco años y que compite por el mismo cobre que necesitan las redes, la industria y la transición energética.
El déficit fundamental es un déficit de tiempo
S&P Global calcula que desarrollar una nueva mina desde el descubrimiento hasta la producción requiere, en promedio, unos 17 años. En las jurisdicciones más complejas puede tardar dos décadas.
Sin nuevos proyectos y ampliaciones, la producción minera primaria podría subir desde unos 23 millones de toneladas en 2025 hasta un máximo de 27 millones en 2030, para después descender hacia 22 millones en 2040 por agotamiento y envejecimiento de los yacimientos. Para atender la demanda prevista, debería alcanzar al menos 32 millones de toneladas.
El reciclaje será imprescindible, pero no resolverá por sí solo el problema. S&P estima que la oferta reciclada podría aumentar desde aproximadamente cuatro millones de toneladas hasta algo más de diez millones en 2040. Incluso con ese crecimiento, permanecería una brecha de alrededor de diez millones de toneladas.
La Agencia Internacional de la Energía llega a una conclusión similar con otra metodología: la producción de los proyectos existentes y anunciados cubriría solo alrededor del 70% de las necesidades primarias de cobre en 2035. Ninguno de los otros grandes metales analizados presenta una brecha comparable, salvo el litio.
J.P. Morgan, en la estimación citada por el financiero minero Frank Giustra, sitúa el déficit en unos dos millones de toneladas para 2030 y hasta ocho millones en 2035. Giustra traduce esa magnitud en una imagen deliberadamente provocadora: serían necesarias unas seis nuevas minas de gran escala cada año hasta 2050.
No es una estimación de consenso y debe interpretarse con prudencia: Giustra es inversor en una de las compañías que identifica como propietaria de un gran depósito sin desarrollar. Pero su argumento central coincide con el de la AIE y S&P: la industria no dispone de suficientes proyectos grandes, avanzados y financiables para responder a la demanda prevista.
Rick Rule lo expresa desde otra perspectiva. Tras tres décadas de inversión insuficiente, considera que la escasez de los próximos cinco años ya no puede evitarse con decisiones tomadas hoy, porque ninguna gran mina nueva puede descubrirse, autorizarse y construirse en ese periodo.
Cinco detonantes que pueden destapar la escasez antes de lo previsto
1. Que China vuelva a comprar
China está reduciendo importaciones porque los precios son elevados y su construcción inmobiliaria continúa débil. Pero también es el mayor consumidor mundial y representa más de la mitad del uso de cobre refinado.
Una recuperación manufacturera, un nuevo programa de inversión en redes o una corrección temporal del precio podría reactivar rápidamente sus compras. El metal que hoy parece abundante podría empezar a salir simultáneamente de los almacenes estadounidenses, asiáticos y europeos.
2. Que las fundiciones chinas reduzcan realmente su producción
Las principales fundiciones acordaron recortar producción en 2026 para responder al hundimiento de las tarifas de tratamiento. Sin embargo, la producción china aumentó un 7,4% entre enero y abril.
Mientras sigan operando, continuarán generando cobre refinado y ocultando la escasez de concentrado. Si finalmente reducen actividad, la tensión minera se trasladará directamente al mercado de cátodos.
3. Otro retraso en Grasberg o Kamoa-Kakula
El balance mundial se calcula con previsiones de recuperación. Si cualquiera de las grandes minas vuelve a incumplir su calendario, la oferta perdida no podrá sustituirse fácilmente con proyectos más pequeños.
4. Que el cobre almacenado en Estados Unidos deje de funcionar como colchón global
La política arancelaria ha convertido Estados Unidos en un imán para el metal. Pero un cátodo almacenado en un depósito estadounidense no es necesariamente un cátodo disponible para una fábrica europea o asiática.
La regionalización de precios, inventarios y normas comerciales puede hacer que exista suficiente cobre en términos globales y, al mismo tiempo, escasez en un mercado concreto.
5. Que coincidan demanda industrial y capital financiero
A mediados de junio, las opciones de compra sobre el cobre LME hasta diciembre superaban ampliamente a las opciones de venta. Había posiciones equivalentes a más de 850.000 toneladas concentradas en precios de 15.500 y 17.000 dólares.
El capital financiero no crea demanda industrial, pero puede anticiparla y acelerar el movimiento en un mercado donde ni la oferta ni el consumo responden rápidamente al precio.
Tres escenarios para los próximos meses
🟢 Escenario de pausa: el superávit sigue dominando
China permanece débil, los inventarios estadounidenses continúan disponibles y Grasberg y Kamoa progresan sin nuevos contratiempos.
El cobre puede corregir o consolidar, alejándose de máximos. Sería coherente con la lectura de Macquarie y con las previsiones de superávit de ICSG y Goldman Sachs.
Pero una corrección no resolvería el problema estructural. Podría retrasar todavía más las decisiones de inversión necesarias para aumentar la oferta.
🟠 Escenario de tensión: el déficit minero llega al refinado
China recupera compras, las fundiciones reducen producción y alguna gran mina vuelve a retrasarse.
El mercado pasa de discutir cuántos cientos de miles de toneladas sobran a comprobar que el concentrado disponible no permite mantener el crecimiento del refinado. En este escenario, el cobre volvería a probar sus máximos y aumentarían las primas físicas regionales.
🔴 Escenario de ruptura: demanda y geopolítica coinciden
Una nueva interrupción minera o logística coincide con mayor gasto en redes, centros de datos y defensa.
El déficit no aparecería únicamente como un precio LME más alto. Se manifestaría en mayores plazos de suministro, primas sobre el índice, contratos más rígidos, restricciones de exportación y competencia entre Estados por asegurar activos mineros.
Europa: de comprar cobre a asegurar cobre
La Unión Europea ya clasifica el cobre como materia prima estratégica. Su demanda podría crecer más de un 50% hasta 2050, mientras mantiene una dependencia exterior aproximada del 48% en la fase de extracción.
El Reglamento Europeo de Materias Primas Críticas fija para 2030 objetivos de cubrir dentro de la UE al menos el 10% de la extracción, el 40% del procesamiento y el 25% del reciclaje de los materiales estratégicos consumidos. Sin embargo, el Tribunal de Cuentas Europeo ha advertido que la diversificación todavía no ha producido resultados tangibles y que las elevadas necesidades energéticas están debilitando parte de la capacidad europea de procesamiento.
Para la industria, la consecuencia es clara: observar únicamente la cotización del cobre ya no será suficiente.
Será necesario seguir el coste total de los productos semielaborados, las primas regionales, la disponibilidad de chatarra, los plazos de las fundiciones, las políticas arancelarias y la exposición geográfica de cada proveedor.
El desafío no consiste solo en comprar cobre al mejor precio. Consiste en asegurar que el cobre esté disponible cuando la fábrica lo necesite.
La escasez no llegará de un día para otro
El mercado del cobre no amanecerá un lunes sin metal.
La escasez aparecerá gradualmente: primero en las tarifas negativas de las fundiciones; después, en proyectos que vuelven a retrasarse; más tarde, en primas regionales, inventarios que dejan de circular y productores que exigen mejores condiciones.
Los excedentes de 2026 pueden ser reales. También pueden producir una corrección relevante. Pero no responden a la cuestión fundamental: de dónde saldrán los millones de toneladas adicionales que necesitarán las redes, la IA, la industria, los vehículos eléctricos y la defensa durante la próxima década.
El cobre todavía existe en los almacenes. Lo que empieza a faltar es el tiempo necesario para producir el de mañana.
Fuentes: International Copper Study Group, Copper Market Forecast 2026–2027; S&P Global, Copper in the Age of AI: The Challenges of Electrification; Agencia Internacional de la Energía, Global Critical Minerals Outlook 2025; Frank Giustra, entrevista en Top of Mine/MINING.COM, 10 de julio de 2026; Frik Els, MINING.COM, “Macquarie says copper price rally still running ahead of reality”, 9 de julio de 2026; Mary Prenon, The Epoch Times, entrevista a Rick Rule; Andy Home, Reuters, análisis sobre fundiciones, concentrados, inventarios y posicionamiento; Goldman Sachs, previsiones de cobre y riesgos asociados al ácido sulfúrico; Ivanhoe Mines, actualización operativa de Kamoa-Kakula del segundo trimestre de 2026; Wood Mackenzie, perspectivas del cobre y minería para 2026; Comisión Europea, Critical Raw Materials Act y ficha estratégica del cobre; Tribunal de Cuentas Europeo, informe sobre materias primas críticas.
Foto: ra-dragon-Uwq_F5G4yOo-unsplash
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