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Fabricación avanzada

El talón de Aquiles de las fábricas del futuro se fabrica en China

La dependencia mundial de las tierras raras alcanza mucho más allá de las minas. China controla el 94% de la fabricación de imanes permanentes sinterizados, componentes presentes en motores industriales de alta precisión. Ahora, el mayor fabricante mundial de chips avanzados está estudiando cómo prescindir de ellos en determinadas máquinas. La batalla por la autonomía tecnológica entra en una nueva fase: cambiar no solo de proveedores, sino también de tecnología.

Las claves

🔴 Una dependencia que llega hasta las máquinas. El fabricante taiwanés TSMC está explorando motores sin tierras raras para determinados equipos de automatización. Busca reducir su exposición a posibles restricciones de suministro.

🔴 El dominio chino aumenta en cada eslabón. China representa el 60% de la extracción de tierras raras destinadas a imanes, el 91% del refinado y el 94% de la fabricación de imanes permanentes sinterizados, según la IEA.

🟡 La tecnología avanzada también es vulnerable. Los imanes de tierras raras se utilizan en motores industriales por su potencia, eficiencia y precisión. Su disponibilidad puede condicionar equipos de elevado valor añadido.

🟢 Una nueva respuesta industrial. Además de buscar proveedores alternativos, algunas empresas están explorando diseños que permitan prescindir de determinados materiales críticos.

La dependencia que llega hasta las fábricas de chips

Cuando se habla de tierras raras, pensamos habitualmente en vehículos eléctricos, aerogeneradores o sistemas de defensa. Son sectores donde el dominio chino sobre estos materiales se ha convertido en una preocupación estratégica.

Pero la dependencia llega mucho más lejos.

Según una investigación publicada por Reuters el 22 de octubre, TSMC, el mayor fabricante mundial de semiconductores por encargo, está preguntando a sus proveedores si pueden fabricar motores sin tierras raras para determinados equipos de automatización de sus plantas.

La empresa taiwanesa produce chips para compañías como Nvidia, Apple y AMD. Sus fábricas se encuentran entre las instalaciones industriales más sofisticadas del planeta.

Sin embargo, en sus máquinas también trabajan motores que utilizan imanes fabricados con tierras raras, especialmente valorados por su capacidad para generar movimientos precisos y eficientes.

La preocupación es que las restricciones chinas a las exportaciones puedan dificultar la disponibilidad de esos componentes.

Reuters señala que las consultas de TSMC se encuentran todavía en una fase preliminar. No existe una sustitución generalizada de equipos ni se han confirmado interrupciones de producción derivadas de este problema.

Pero el movimiento tiene un significado importante: la dependencia de las tierras raras ya está influyendo en cómo se diseñan las fábricas del futuro.

El verdadero poder de China está en transformar los materiales

La Agencia Internacional de la Energía (IEA) ha cuantificado la concentración de esta industria en su informe Rare Earth Elements.

Eslabón de la cadena Cuota de China
Extracción de tierras raras para imanes 60%
Refinado de esas tierras raras 91%
Fabricación de imanes permanentes sinterizados 94%

Fuente: IEA, abril de 2026. Cuotas mundiales correspondientes a 2024.

La progresión es reveladora.

China posee importantes recursos minerales, pero su verdadera fortaleza está en las etapas industriales posteriores: separar y refinar los elementos, transformarlos en metales y aleaciones y fabricar los imanes utilizados en productos finales.

Estos imanes, especialmente los de neodimio-hierro-boro, permiten fabricar motores compactos, potentes y eficientes para automóviles, robots, sistemas de automatización y numerosas aplicaciones tecnológicas.

La IEA estima que los imanes permanentes representan aproximadamente el 95% del consumo de tierras raras medido por valor económico.

La concentración industrial explica por qué abrir nuevas minas fuera de China no resuelve automáticamente el problema.

Hay que construir instalaciones de refinado, desarrollar tecnología de fabricación y conseguir que los componentes finales cumplan especificaciones industriales muy exigentes.

Y todo ello requiere inversiones, conocimiento y tiempo.

De la preocupación geopolítica al rediseño industrial

China introdujo en 2025 controles a la exportación de determinadas tierras raras, imanes y tecnologías de procesamiento. Algunas restricciones posteriores quedaron suspendidas temporalmente, pero el episodio mostró las vulnerabilidades existentes.

La IEA recuerda que los controles de abril de 2025 provocaron dificultades de suministro para fabricantes de automóviles de Europa, Estados Unidos y otras regiones; algunas plantas tuvieron que reducir su actividad o detener temporalmente la producción.

Ahora, la preocupación se extiende a la maquinaria utilizada por otras industrias estratégicas.

La iniciativa de TSMC introduce una diferencia significativa respecto a las respuestas tradicionales.

Hasta ahora, las alternativas más habituales consistían en diversificar proveedores, aumentar inventarios estratégicos o desarrollar capacidad de producción fuera de China.

La empresa taiwanesa está explorando otra posibilidad: utilizar motores cuya tecnología permita prescindir de imanes de tierras raras.

Existen soluciones alternativas, como determinados motores de inducción o de reluctancia, pero no son intercambiables automáticamente. Hay que evaluar precisión, eficiencia, tamaño, fiabilidad y costes de integración.

En la fabricación de semiconductores, donde cada proceso requiere un control extraordinariamente preciso, esos cambios deben validarse rigurosamente.

La otra línea de respuesta es desarrollar nuevas cadenas de suministro. Taiwán, con apoyo estadounidense, trabaja en un proyecto piloto para ampliar su capacidad relacionada con tierras raras. Su objetivo declarado es disponer, en un plazo de tres años, de una producción que pueda atender aproximadamente la mitad de sus necesidades domésticas.

Dos estrategias diferentes para el mismo problema: fabricar fuera de China o dejar de necesitar determinados componentes dependientes de China.

Una señal para la industria europea

La noticia tiene implicaciones que van mucho más allá de Taiwán.

Europa cuenta con fabricantes punteros de maquinaria industrial, automatización, robótica y equipos de alta precisión. ASML, en Países Bajos, es un ejemplo de su capacidad tecnológica en la cadena mundial de semiconductores.

Eso no significa que ASML haya comunicado el mismo problema que TSMC. Pero sí ilustra una realidad más amplia: incluso las industrias con mayor sofisticación tecnológica dependen de redes internacionales de componentes, materiales y proveedores especializados.

Para las empresas europeas, la dependencia no siempre aparece directamente en la lista de materias primas que compran.

Puede estar incorporada en un motor, un sistema de posicionamiento, un robot o una máquina suministrada por terceros.

Por eso, conocer el país de origen del proveedor directo puede ser insuficiente para comprender el riesgo real de suministro.

La historia de TSMC plantea una pregunta especialmente interesante para fabricantes y responsables de compras: ¿qué materiales críticos están incorporados en nuestros equipos y qué alternativas tendríamos si dejaran de estar disponibles?

El desafío industrial no consiste únicamente en encontrar nuevos suministradores de tierras raras.

También puede consistir en diseñar productos y procesos capaces de depender menos de ellas.

Y esa es, probablemente, la enseñanza más relevante de la noticia: China domina una parte decisiva de la cadena de valor, pero la respuesta de sus competidores puede transformar la propia tecnología que hoy necesita esos materiales.


Fuentes y documentación

Reuters — Wen-Yee Lee y Fanny Potkin (22 de octubre de 2026). TSMC seeks factory-equipment alternatives to thwart China’s rare earths grip, sources say.

Leer la investigación original de Reuters

Agencia Internacional de la Energía — Rare Earth Elements: Pathways to Secure and Diversified Supply Chains (abril de 2026).

Consultar el informe de la IEA

Consultar el resumen ejecutivo y los datos de concentración

OCDE — Mapping the Semiconductor Value Chain (2025).

Consultar el informe de la OCDE

Foto: igor-omilaev-eGGFZ5X2LnA-unsplash

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