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EL TRABAJO DE CONSTRUIR CONFIANZA | OIER LARRAÑAGA

 

EL TRABAJO DE CONSTRUIR CONFIANZA | OIER LARRAÑAGA

Voces que hicieron camino. Ideas que abren futuro.

La confianza aparece con frecuencia en el lenguaje de las organizaciones. En el testimonio de Oier Larrañaga, sin embargo, no es una palabra abstracta: es la condición que hizo posible construir ATEGI.

Oier llegó cuando el proyecto apenas comenzaba su actividad. Como sucede en cualquier iniciativa que da sus primeros pasos, hubo dudas, dificultades y muchas cosas todavía por construir. Pero, entre todas ellas, había una especialmente importante: generar un nivel de confianza suficiente entre las cooperativas para poder hacer cosas conjuntamente.

Porque cooperar exige algo más que compartir un objetivo. Las propuestas de ATEGI requerían que las empresas pusieran en común información que podía ser sensible, compartieran decisiones y acordaran conjuntamente la adjudicación de proveedores. Nada de eso resultaba sencillo.

La cultura de intercooperación existente en las empresas de MONDRAGON ayudó a que aquella confianza comenzara a crecer y permitió que ATEGI se fortaleciera y asentara durante sus primeros años.

Las cooperativas constituyeron el núcleo y el origen del proyecto. Con el tiempo, ATEGI amplió sus servicios a otras empresas hasta alcanzar la realidad diversa que representa en la actualidad. Pero la capacidad de reunir organizaciones y sumar sus necesidades continuó siendo la base sobre la que se desarrolló todo lo demás.

El siguiente gran paso fue la especialización.

ATEGI no se limitó a coordinar empresas o agregar capacidades de compra. También fue generando conocimiento propio y formando un equipo con un elevado nivel de especialización en ámbitos concretos.

Oier describe un equipo compuesto por perfiles diferentes y complementarios: personas expertas en sus respectivas materias, técnicamente cualificadas, comprometidas y con una fuerte identificación con el proyecto. La suma de esas capacidades ha permitido que ATEGI sea hoy una referencia en las áreas en las que trabaja.

Entre los recuerdos acumulados durante todos estos años, Oier relata una anécdota especialmente reveladora: el gran apagón que dejó sin suministro eléctrico a buena parte del Estado, precisamente un día de San Prudencio.

Mientras trabajaban, comenzaron a recibir llamadas de clientes de distintos territorios. Sus fábricas y talleres se habían quedado sin electricidad y algunos querían contactar con Iberdrola a través de ATEGI. La sucesión de llamadas les permitió comprender rápidamente la magnitud de lo que estaba ocurriendo.

La anécdota muestra algo importante: cuando desaparece la normalidad, las empresas buscan un punto de referencia. Y para muchos clientes, incluso ante una situación completamente excepcional, ese punto de encuentro era ATEGI.

Mirando hacia el futuro, Oier desearía conservar y reforzar precisamente esa capacidad: reunir habilidades diferentes, promover la intercooperación y aumentar la participación de las empresas. Porque ATEGI es capaz de unir organizaciones y capacidades para conseguir mejores resultados.

Si tuviera que definirlo con una sola palabra, elegiría “cooperación”. Pero su testimonio incorpora también una reflexión mucho más personal:

“Al final, el trabajo es una de las cosas que da sentido a nuestras vidas. Y, para mí, ATEGI es, en ese sentido, mi trabajo”.

Después de casi 25 años, ATEGI es para Oier conocimiento, equipo, cooperación y confianza. Pero también una parte importante de su propia vida.

Una historia que comenzó reuniendo cooperativas y que aspira a seguir siendo un referente en compras y un lugar de encuentro desde el que continuar construyendo juntos.

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