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¿Cuánto conocemos realmente a nuestros proveedores?

Una empresa puede tener perfectamente identificados a sus proveedores directos y desconocer quién fabrica sus componentes, quién subcontrata parte de la producción o en qué condiciones trabajan las personas que intervienen en ella. Un nuevo informe de BSI y CIPS pone cifras a esta zona de sombra de las cadenas de suministro y revela una inquietante distancia entre lo que las empresas creen saber y lo que realmente pueden demostrar.

Las claves

🟡 La visibilidad desaparece rápidamente. Solo el 38% de las organizaciones encuestadas declara tener visibilidad completa sobre sus proveedores directos. En el tercer nivel y posteriores, el porcentaje cae al 18%.

🔴 La confianza supera al conocimiento. El 77% considera que dispone de evidencias suficientes para acreditar que su cadena de suministro está libre de esclavitud moderna.

🔴 Cuando se investiga, aparecen problemas. Entre las organizaciones que realizan diligencia debida, el 96% identificó situaciones de explotación, trabajo forzoso o vulneraciones graves de derechos laborales durante el último año.

🟢 El desafío es demostrar resultados. No basta con realizar auditorías o exigir certificaciones: es necesario detectar problemas, corregirlos y verificar las mejoras.

Lo que ocurre después de nuestro proveedor

Imaginemos una empresa industrial que compra un componente a un proveedor de confianza. Ha negociado sus condiciones, comprobado sus certificaciones y realizado auditorías. Todo parece estar bajo control.

Pero ese proveedor encarga parte de la fabricación a otra empresa. Esta, a su vez, subcontrata determinadas operaciones. Tres eslabones después pueden existir trabajadores sometidos a jornadas abusivas, salarios retenidos o restricciones para abandonar su empleo.

Son ejemplos ilustrativos de prácticas que pueden quedar fuera de la supervisión habitual de compras y que, en sus manifestaciones más graves, forman parte de lo que internacionalmente se denomina esclavitud moderna.

La pregunta es incómoda: ¿hasta dónde llega realmente nuestro conocimiento de las condiciones en que se fabrica aquello que compramos?

Un nuevo estudio del organismo británico de normalización BSI (British Standards Institution) y del CIPS (Chartered Institute of Procurement & Supply), organización internacional de profesionales de compras, permite comprender mejor la dimensión del problema.

El 77% confía. Solo el 18% puede mirar suficientemente lejos.

El informe Slavery-free? Prove it. Social Risk Report 2026, basado en una encuesta a 600 profesionales y responsables empresariales de seis países, revela que el conocimiento de los proveedores disminuye drásticamente a medida que nos alejamos de la relación contractual directa.

Solo el 38% afirma tener visibilidad completa sobre sus proveedores directos; el 26%, sobre los de segundo nivel; y apenas el 18%, sobre el tercero y posteriores.

Sin embargo, el 77% cree disponer de evidencias suficientes para demostrar que su cadena está libre de esclavitud moderna.

Ahí reside el hallazgo más revelador de la investigación: la confianza que las empresas depositan en sus controles puede superar ampliamente su capacidad para conocer las condiciones reales de producción.

Y cuando se profundiza, aparecen situaciones preocupantes. Entre las organizaciones que realizan diligencia debida, el 96% había identificado durante el último año indicios o casos de explotación, trabajo forzoso o vulneraciones graves de derechos laborales.

El dato no significa que el 96% de todas las empresas practique o tolere esclavitud. Refleja los problemas detectados por un grupo concreto de organizaciones que investiga activamente estos riesgos.

De hecho, el estudio invita a una interpretación importante: descubrir una anomalía no demuestra necesariamente que los controles hayan fracasado; puede significar que están empezando a funcionar.

Del certificado a la realidad

Durante años, buena parte de la supervisión de proveedores ha descansado en códigos de conducta, cuestionarios, certificaciones y auditorías.

Son instrumentos necesarios, pero no siempre permiten comprobar qué sucede en los talleres, explotaciones o instalaciones que quedan fuera del primer nivel de contratación.

La organización británica Unseen, especializada en la lucha contra la esclavitud moderna y participante en el informe, insiste en que las empresas necesitan escuchar también a los trabajadores y conocer sus condiciones reales, más allá de lo que figura en los documentos.

El estudio ofrece una conclusión especialmente interesante sobre cómo actuar cuando aparecen irregularidades: el 54% de las organizaciones que las detectaron declaró haberlas documentado y corregido manteniendo la relación comercial, mientras que un 31% aplicó medidas correctivas y posteriormente puso fin al contrato.

La distinción importa. Expulsar a un proveedor puede eliminar un riesgo contractual sin resolver necesariamente el problema de las personas afectadas.

La verdadera eficacia de la diligencia debida depende de conseguir que las condiciones mejoren y de poder comprobarlo.

Una pregunta para los departamentos de compras

La investigación de BSI y CIPS no pretende demostrar que todas las cadenas de suministro esconden irregularidades graves. Su advertencia es más precisa: muchas organizaciones confían en procedimientos cuyo alcance real conocen insuficientemente.

Para los departamentos de compras, el reto consiste en ampliar la visibilidad, identificar subcontrataciones, contrastar la fiabilidad de la información y verificar las acciones correctivas.

Porque conocer bien a nuestro proveedor no significa necesariamente conocer nuestra cadena de suministro.

Y lo que no conocemos puede comprometer mucho más que el precio o el plazo de entrega.


Para profundizar:

BSI y CIPS — Slavery-free? Prove it. Social Risk Report 2026. Publicado el 14 de octubre de 2026.

El estudio analiza la visibilidad de proveedores, la identificación de riesgos sociales, la distancia entre cumplimiento formal y resultados y las medidas correctivas aplicadas cuando se descubren vulneraciones.

Acceder al informe original y solicitar su descarga en CIPS

También puede consultarse en BSI: Slavery-free? Confidence isn’t enough. The evidence matters.

Metodología: encuesta a 600 profesionales y responsables de compras, suministro, logística, sostenibilidad y gestión empresarial de Reino Unido, Alemania, Francia, Países Bajos, Italia y Sudáfrica. Los resultados corresponden a la muestra investigada

Foto: EPI-kiefer-likens-oWQ7CXb7sP4-unsplash

 

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